domingo, 16 de junio de 2013

VIENTO DEL NORTE

    Este libro llegó a mí totalmente de carambola, y con él empecé el 2013 enganchada, pero sobre todo emocionada, porque este libro me emocionó. Y no me refiero a emoción sensiblera, me refiero a emoción de verdad, a esa especie de éxtasis literario al que a cada uno le llevan unos autores concretos o unas novelas determinadas. La emoción que yo sentí con Viento del norte, fue una emoción del tipo Steinbeck, Delibes... esa emoción de lo vivo, de la tierra, de lo esencial... esa emoción de cuando hueles el ozono después de una tormenta, esa emoción que te agarra a la tierra como si dos manos salieran de ella y te apretaran los tobillos. Esa emoción terrena que precisamente es todo lo contrario...

     Es la emoción que yo busco en la literatura, en el arte, podría decirse incluso que en la vida... y Elena Quiroga, sin saber yo nada de su vida ni de su obra, me dio un poquito de ella por casualidad. 
     Normalmente, salvo excepciones muy concretas, yo compro los libros de segunda mano (o tercera o cuarta o a saber) en rastros, mercadillos o librerías de viejo, por eso voy un poco desfasada con las lecturas.  Además tengo prejuicios muy tontos con los best-sellers y, salvo que me regalen uno, soy muy reacia a comprarlos y a leerlos. Y cuando encontré Viento del norte por un euro y medio en un montón de libros de una colección de hace años, lo que yo creí haber encontrado, porque el título me sonaba, era "esto otro" de lo que había hablado Ro en su blog. Obviamente me equivoqué de libro, de época y de autor... pero ¡¡¡bendita equivocación!!!

     Viento del norte me parece una novela sobresaliente, de ésas que ganaban el Nadal en los cincuenta y que hoy día lo ganarían todo (o no ganarían nada....). Lo disfruté muchísimo y me quedé con ganas de leer más de su autora. Para mí es un recomendable total, y por lo visto debe de haber peli del año cachupi y todo... 

sábado, 15 de junio de 2013

RETO TRECE LECTURAS: MÁS VALE TARDE QUE NUNCA...(espero...)

     Sí, ya sé que estamos a mitad de Junio y casi, casi, a mitad de año...y que el reto de las 13 lecturas para 2013 lo propuso Isthar, como es lógico, allá por Enero. Lo cierto es que yo quise apuntarme en su día, pero lo dudé porque pensé que con la que se me venía encima con el cambio de casa y otros asuntos del ánimo que no vienen al caso, no iba a estar a la altura, o sea, con ganas de reseñar, mostrar y publicar entradas sobre los libros que iba leyendo. Sin embargo ahora veo que sí, que trece entraditas sobre trece lecturas son más que asequibles, y que está guay ir viendo los recopilandos de Isthar y coger ideas
     Como digo, espero que no sea demasiado tarde para engancharme, así que reseñaré cuanto antes los nueve libros que llevo leídos hasta hoy, con enlace en los títulos que aparecen en la barra de la derecha, y luego iré añadiendo sobre la marcha las lecturas que vaya terminando. 

     Las reglas del juego eran éstas:
1º Una de ellas tiene que ser un novelón tipo Guerra y Paz, La Regenta, Los miserables...
2º Otra tiene que estar escrita por una mujer.
3º Una tercera tiene que ser un libro de memorias.
4º Por último tenemos que incluir algún género literario que no sea narrativo: teatro, poesía o ensayo.
5º Aunque es opcional, se puede incluir un libro en otro idioma. 

     Yo ya he cumplido dos de las cuatro condiciones:


          Los que más me han gustado son los tres de abajo, aunque Süskind y Calderón no se quedan atrás, pero ya contaré un poquito de cada uno mientras voy con muchas ganas a por las tres condiciones que me faltan. 

FELIZ SÁBADO

viernes, 14 de junio de 2013

NI HABLAR DEL MÁS ALLÁ...

     Lo sé, puede parecer ridículo decir que te agobias por vivir en el doble de espacio que antes. O quizá es que de verdad es una afirmación ridícula... Pues vale, es ridículo, y por eso la gente me mira con cara de "eres ridícula" cuando les digo que después de un mes aún no me hago a los nuevos espacios. Lo cierto es que me está costando sudores hacer mi hogar en este sitio nuevo, diferente y extraño, a pesar de que todos los parámetros debieran empujarme drásticamente a lo contrario: luz a raudales, espacios amplios, cocina maravillosa, techos altos, puertas, ventanas y molduras blancas y preciosas, balcones... ¿qué más se puede pedir? 
     Hombre... siempre se puede pedir algo más... una tercera habitación, un baño moderno, una buena terraza (un jardín, ya puestos...) o un soterramiento de la carretera que me ameniza el salón... Pero no, no voy a pedir nada de momento, sólo tiempo para irme adaptando y que todo vaya quedando tan chuli como la mitad izquierda del salón que inauguré ayer con un cafelito, sentada por fin en mi chaise longe de las oportunidades del Ikea, rebajada y reteñida, que me ha quedado muuuuuuuy molona:
     Lo que no me explico de ninguna de las maneras es cómo leches puede faltarme taaaaaaaanto sitio en las estanterías si ahora tengo un módulo más que antes...
     Otro día hablaré de la escandalosa bajada de calidad de las billy, hoy voy a sentarme a contemplar mi obra y a disfrutar de mi recién estrenada conexión a internet hasta que se me quede el cuerpo en plan paciente de Freud. Mañana ya pensaré en el más allá... que sigue acartonao, amontonao y arrebujao...
     Y con la tontería ya es fin de semana... Junio y, casi casi, parece que hasta verano... (estoy por descorchar algo para celebrarlo y todo...)

¡¡FELIZ VIERNES!!