martes, 25 de septiembre de 2012

¡¡¡QUIÉN "NO" FUERA GALLINA!!!

     Hace un tiempo que empecé a comprar carne de pollo de corral y huevos de gallinas criadas en libertad. Lo cierto es que todo empezó por una cuestión meramente egoísta y gastronómica, ya que el pollo común no me sabía absolutamente a nada (y yo consumo mucha carne de pollo y pavo) y con los huevos tenía la misma impresión. La carne era seca e insípida, las claras de los huevos estaban como aguadas y sin consistencia, y las yemas apenas tenían color. Así que empecé a comprar pollo de corral o de aves criadas al aire libre, y huevos caperos también. La diferencia de calidad es notable, eso cualquiera lo puede atestiguar, y simplemente desde ese punto de vista, la diferencia de precio ya lo merece, puesto que no se trata de productos caros, o al menos, de productos que cuesten "mucho dinero". Y ya si subimos a un nivel, digamos, moral... las evidencias claman al cielo... 
     Todos tenemos una idea aproximada de cómo de horribles son las granjas de pollos... Pero apuesto a que la realidad superaría en casi todos los casos a nuestra imaginación... 
    Las pobres pasan la vida entera metidas en jaulas(nº3) de menor tamaño que una hoja DIN A4... donde no pueden siquiera estirar las alas, caminar o picotear la tierra. A menudo mueren sin haber visto la luz del sol, puesto que ésta no llega a muchas de las jaulas, y en su lugar se las somete a una luz artificial que las mantiene en un amanecer casi constante para que pongan el mayor número posible de huevos. 
     Las gallinas de granjas criadas en el suelo(nº2) no suelen vivir en las condiciones idílicas que la palabra "granja" nos podría hacer pensar. Normalmente viven también encerradas en grupos de muchísimos miembros, en épocas de mucho calor algunas mueren por asfixia, y no pueden moverse fuera de la reducida área que se les asigna. La diferencia no es muy notable, puesto que nunca salen al exterior y, al igual que en las criadas en jaulas, se les corta el pico para evitar que se agredan unas a otras, aunque sí me parece menos cruel que la vida en baterías de jaulas tamaño folio... 
     Luego están las gallinas camperas(nº1), aquéllas que, normalmente, tampoco viven en una granjita con una caseta de madera y un gallo cantando al amanecer..., pero sí disponen de terrenos a los que acceder desde sus casetas la mayor parte del día, con al menos cuatro metros cuadrados de media por gallina. Se les alimenta mayoritariamente con cereales (si proceden de agricultura ecológica y suponen el 80% de su alimentación, entonces son ecológicas (nº0)) , pero pueden  también picotear y escarbar en la tierra. 
     Hay mucha gente que me dirá que, si compro huevos y carne de gallinas camperas porque las condiciones en otro caso son crueles y extremadamente antinaturales, entonces tampoco debería comprar ternera procedente de explotaciones comunes, ni carcasas de pollo para caldo (que serán de pollos despiezados cualesquiera), ni productos que contengan huevo de gallinas comunes enjauladas, ni comer huevos en un restaurante o un pincho de tortilla en un bar... A lo cual yo responderé que éste es un argumento falaz, y muy manido, por cierto, por aquéllos que quieren excusarse a sí mismos de su propio comportamiento. Como el "yo paso de reciclar porque, total, se lo lleva todo el mismo camión..." o "para qué voy a comprar café de comercio justo si luego lo tomo en tazas del todo a cien". Pues porque algo es algo, porque no podemos controlarlo todo ni tener una conducta 100% respetuosa, ecológica, comprometida...etc, etc... porque en muchos casos, claro que sí, para qué negarlo... sería un sinvivir... 
     A mí no me parece criticable que haya quien siga comprando huevos y pollos normales y corrientes (bueno un poco sí...), yo lo he hecho hasta hace poco y, según qué día me pille y qué necesidad tenga, puede que alguna vez también coja la docena más barata o el pollo de oferta, sin mirar mucho más que el precio. Es cosa de cada cuál, y hay quien no puede descuidar el céntimo en nada, como yo no podía hasta hace bien poquito.
     Sin embargo, como dije un poco más arriba, se trata de cambiar a un producto mucho más caro (en el caso de los huevos casi el doble) pero que vale muy poco dinero... 
 Yo consumiré una docena o docena y media de huevos al mes, así que en mi economía mensual, comprarlos camperos en lugar de comunes me supone una diferencia de unos dos o tres euros al mes... 
      En el caso de la carne, la diferencia a fin de mes puede ser algo mayor, pero sigue tratándose de un producto barato que, generalmente, no alcanza ni los diez o doce euros por kilo.
     El sabor es mejor, la textura es mejor y la vida de las gallinas es... un poco menos "peor"... 



¡¡¡FELIZ MARTES!!!

3 comentarios:

  1. Yo llevo algún tiempo haciendo lo mismo que tú, y noto muchísimo la diferencia. Las tortillas me salen amarillas y la carne tiene sabor y está más tierna.

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  2. Lo del pollo no lo estoy haciendo. Los huevos sí, y además ahora mi padre tiene gallinas ponedoras y no veas lo cuidadas que las tiene...y lo ricos que están los huevos. Lo poco que se haga siempre es algo.

    Besos.

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  3. Me enteré hace poco de la numeración en los huevos y compro los del 0. Se nota mucho la diferencia. Empezaré también con los pollos.

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