sábado, 23 de mayo de 2015

FRANCHUTEANDO 1/36

     Pues justo por hablar de casas… he aquí la morada que me dará cobijo los próximos 36 días. Tiene aproximadamente el tamaño de mi cocina…, pero no me esperaba otra cosa de una residencia universitaria y la verdad es que tampoco lo necesito. Echaré de menos, sobre todo, una terracita o un balcón donde salir a respirar o a tomar un café y, por supuessssssssssssto, mi cama, con sus almohadones y cojines mulliditos y su lucecita de lectura, pero sobreviviré… ¡¡en peores plazas hemos toreao!!
Ahora mismo me molesta el ruido de la nevera y los conductos de aire, que están, claro, a un par de metros de mi cama. Me preocupa no ser capaz de pegar ojo entre eso, el colchón cutre de espuma  y una especie de almohada de la postguerra que no sé ni cómo doblar. Lo de la equipación de la cocina mejor lo dejo para mañana, sólo remarcaré que NO hay cafetera… de ninguna clase, ni italiana, ni de émbolo, ni siquiera una eléctrica de ésas de filtros de papel que hacen un café asqueroso, así que el cazo y… vuelta al café de puchero.
     Pero lo peor… sin duda… es la incomunicación… He intentado con insistencia conectar el cable ADSL pero no hay manera, y mi teléfono, sin wi-fi, tampoco funciona, ni siquiera para recibir llamadas. Así que por el momento no tengo internet, ni skype, ni wassap, ni email, ni nada… y me produce una extraña sensación de soledad y de expansión temporal: es como si el tiempo corriera mucho más despacio, y como si todo el rato tuviera que pensar en qué hacer y concentrarme mucho en ello, porque nada va a interrumpirme mientras lo haga.

     Los primeros días en un lugar siempre son raros, incluso de vacaciones, que es un poco como voy yo a procurar tomarme esto, como unas vacaciones largas y útiles: útiles para mi francés, útiles para mi tesis, útiles para mi relación con la soledad, con la distancia, con los demás y conmigo misma (a ver cuánto me aguanto…jajajajaj). 

2 comentarios:

  1. Mira, por una parte me das un poco de penita, ahí, tú sola, sin wifi ni ná, pero por otra lo que más siento es envidia. Un par de semana así me dejaban a mí como nueva. Eso de reencontrarme conmigo misma ya me va haciendo falta.

    Lo de la almohada es lo que menos te envidio, pero en una visita a cualquier chino te haces con un cojín y ya está.

    Besos.

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  2. Lo de la almohada, y algunos otros detalles, se han solucionado días más tarde, incluida la conexión a internet, que ya me tenía súper agobiada. Todo va bastante mejor ya :D pero tiene su lado oscuro...una ya está mayor, lo quiera o no... jajajaja

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