Aunque ahora está de moda llamarlo risotto, a mí me sigue pareciendo un arroz meloso de toda la vida, porque además, en la mayoría de los restaurantes, salvo quizá en algún italiano muy auténtico, no se usa el arroz carnaroli (que, si no me equivoco, es la variedad utilizada tradicionalmente en Italia), sino un arroz bomba o similar. Y yo, como soy así de reticente con los nombrecitos que se ponen de moda para hacer las delicias y llenar la boca de todos los snobs (seguro que mucho más que el risotto en sí...jajajajajaj), pues lo seguiré llamando arroz meloso o cremoso. Además este lo preparamos con vieiras y arroz bomba valenciano.
Simplemente sofreímos las vieiras en una mezcla de aceite de oliva y mantequilla semi-salada, con tres o cuatro ajos muy picados. Se puede añadir puerro, también muy picadito y, para mi gusto, queda mas sabroso, aunque esta vez no le pusimos.

El arroz adquirirá el punto exacto que queremos, mientras servimos, nos sentamos a la mesa y esperamos a poder hincarle el diente sin dejarnos la lengua como la estopa...
Es mucho más fácil de lo que resulta explicarlo...simplemente es ir agregando el caldo poco a poco, en pequeñas dosis, en vez de echar todo de una vez, como se hace con las paellas o los arroces de ese tipo, y darle un extra de caldo final, para el punto cremoso.
Hay quien usa mascarpone para dar esa cremosidad, pero es un poco truco del almendruco y, si se hace poco a poco y con un buen arroz, no debería ser necesario.
¡¡Feliz comienzo de semana!!
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